Primaria - Comunidad Valenciana

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Características básicas del desarrollo psico-evolutivo de los niños y niñas de los seis a los doce años. Aspectos cognitivos, motrices, afectivos y sociales. Implicaciones en el desarrollo del proceso educativo y de enseñanza-aprendizaje.



1. Introducción

Entre los seis y los doce años, el alumnado experimenta cambios relevantes en su pensamiento, su motricidad, su identidad y sus relaciones sociales. Durante este periodo avanza desde un razonamiento todavía intuitivo hacia una lógica vinculada a situaciones concretas. También consolida el dominio corporal, amplía su autonomía y concede mayor importancia al grupo de iguales.
Estos cambios no siguen un ritmo uniforme. La edad cronológica orienta, pero no determina por sí sola el nivel madurativo. En una misma aula conviven diferencias relacionadas con la experiencia, el entorno familiar, los intereses, las oportunidades de aprendizaje y las características personales. Conocer esta variabilidad nos permite interpretar las conductas del alumnado y ajustar las decisiones educativas.
La LOE-LOMLOE establece que la acción educativa debe adaptarse a los ritmos de trabajo y favorecer una formación integral. Por ello, analizaremos las dimensiones cognitiva, afectiva, social y motriz del desarrollo. Después concretaremos sus implicaciones en la programación, la metodología, la evaluación y la respuesta educativa para la inclusión.

2. Marco normativo

El desarrollo psico-evolutivo fundamenta decisiones relacionadas con la adaptación de la enseñanza, la educación emocional, la acción tutorial y la prevención de dificultades. Estas decisiones encuentran respaldo en la normativa estatal y autonómica vigente.
  • LOE-LOMLOE: define la Educación Primaria como una etapa de seis cursos, cursada ordinariamente entre los seis y los doce años. Su finalidad incluye la formación integral y el pleno desarrollo de la personalidad. También establece que la acción educativa debe adaptarse a los ritmos del alumnado.
  • RD 157/2022: regula las enseñanzas mínimas de Educación Primaria. Dispone que la intervención educativa tendrá en cuenta el proceso madurativo individual y prestará atención a la inclusión, la educación emocional, la autonomía, la reflexión y la acción tutorial.
  • Decreto 106/2022: establece la ordenación y el currículo de Primaria en la Comunitat Valenciana. Organiza los seis cursos en tres ciclos y vincula la acción educativa con los ritmos evolutivos, las situaciones de aprendizaje y los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje.
  • Decreto 96/2026: modifica el Decreto 106/2022 y actualiza, entre otros aspectos, los principios pedagógicos. Refuerza la educación emocional, la empatía, la orientación educativa y la personalización del aprendizaje.
  • Decreto 104/2018: desarrolla el modelo valenciano de equidad e inclusión. Sitúa la identificación de barreras, la participación y la respuesta a la diversidad entre los principios que deben orientar las prácticas escolares.
  • Orden 20/2019: regula la organización de la respuesta educativa para la inclusión. Concreta la detección de barreras, la evaluación sociopsicopedagógica, el informe sociopsicopedagógico y el Plan de actuación personalizado.

3. Marco teórico: dimensiones del desarrollo de los seis a los doce años

El desarrollo psico-evolutivo es un proceso continuo en el que intervienen factores biológicos, psicológicos, educativos y socioculturales. Sus dimensiones se influyen mutuamente. Un avance cognitivo puede mejorar la regulación emocional, mientras que la seguridad afectiva facilita la exploración, la interacción y el aprendizaje.
Las características que describiremos son tendencias generales, no patrones rígidos. Por ello, deben utilizarse como referencia para comprender al alumnado, nunca como una escala cerrada con la que clasificarlo.

3.1. Dimensión cognitiva: la construcción de la lógica

Jean Piaget sitúa al alumnado de estas edades en el periodo de las operaciones concretas. El pensamiento adquiere una organización más lógica, aunque continúa ligado a objetos, acciones y situaciones observables. La abstracción todavía resulta difícil cuando no dispone de experiencias previas o apoyos concretos.
Al comienzo de la etapa persisten rasgos del pensamiento preoperatorio. Entre los seis y los ocho años, el alumnado necesita manipular, comprobar y representar las relaciones que establece. En el segundo ciclo consolida procedimientos de clasificación y seriación. Hacia el final de Primaria aumenta su capacidad para formular hipótesis sencillas, comparar estrategias y justificar conclusiones.
Las principales adquisiciones del pensamiento operacional concreto son las siguientes:
  • Conservación: comprensión de que una cantidad permanece estable aunque cambie su apariencia. Por ejemplo, reconoce la misma cantidad de líquido en recipientes de formas diferentes.
  • Seriación: capacidad para ordenar elementos de acuerdo con una dimensión, como la longitud, el peso o el valor numérico.
  • Clasificación: posibilidad de agrupar objetos mediante criterios comunes y comprender relaciones de inclusión entre categorías.
  • Reversibilidad: capacidad para representar mentalmente una acción y su contraria. Esta adquisición sostiene la comprensión de las operaciones matemáticas inversas.
  • Descentración: consideración simultánea de varias características de una situación, sin quedar limitado al aspecto perceptivo más llamativo.
  • Superación progresiva del egocentrismo: mayor capacidad para diferenciar el propio punto de vista del de otras personas.
Estas adquisiciones tienen una consecuencia educativa directa. Presentamos los nuevos aprendizajes mediante objetos, experiencias y representaciones antes de introducir símbolos o generalizaciones. En Matemáticas, por ejemplo, el trabajo manipulativo con fracciones precede a su expresión numérica y a la comparación abstracta.
La perspectiva sociocultural de Lev Vygotsky explica que el desarrollo cognitivo se construye mediante la interacción y el lenguaje. La Zona de Desarrollo Próximo comprende la distancia entre lo que el alumnado realiza solo y aquello que logra con una ayuda ajustada.
En esta zona proporcionamos andamiajes temporales, como preguntas, modelos, ejemplos resueltos u organizadores visuales. Retiramos estas ayudas cuando aumenta la autonomía. La conversación entre iguales también favorece la construcción de estrategias, siempre que la tarea exija explicar, contrastar y revisar el razonamiento.
Durante la etapa maduran las funciones ejecutivas, relacionadas con la regulación consciente de la conducta y el aprendizaje. Su desarrollo depende, entre otros procesos, de la progresiva maduración de la corteza prefrontal. Jolles (2021) recuerda que esta evolución continúa durante la adolescencia.
  • Memoria de trabajo: permite mantener y transformar información mientras se comprende un texto, se calcula mentalmente o se siguen instrucciones.
  • Control inhibitorio: ayuda a frenar respuestas impulsivas, ignorar estímulos irrelevantes y sostener la atención.
  • Flexibilidad cognitiva: facilita el cambio de estrategia, la consideración de otras perspectivas y la adaptación a nuevas reglas.
  • Planificación: permite anticipar pasos, ordenar acciones, revisar resultados y administrar el tiempo disponible.
Estas capacidades todavía son vulnerables a la fatiga, la sobrecarga y la distracción. Por ello, secuenciamos las instrucciones, hacemos visibles los pasos y concedemos tiempos de revisión. No interpretamos automáticamente la desorganización como falta de esfuerzo, pues puede indicar que la tarea supera los recursos ejecutivos disponibles.
La mejora ejecutiva favorece la metacognición, entendida como el conocimiento y la regulación del propio aprendizaje. El alumnado comienza a identificar qué sabe, qué estrategia necesita y qué aspectos debe corregir. Esta capacidad requiere modelado, práctica guiada y oportunidades de autoevaluación.

3.2. Dimensión afectiva y social: identidad, emociones y convivencia

La dimensión afectiva comprende la construcción del autoconcepto, la autoestima y la regulación emocional. Durante Primaria, la imagen personal se vuelve más diferenciada. El alumnado comienza a describirse mediante capacidades académicas, rasgos psicológicos, pertenencias sociales y comparaciones con sus iguales.
Erik Erikson sitúa esta etapa en el conflicto entre laboriosidad e inferioridad. El reconocimiento del esfuerzo y la percepción de competencia favorecen la iniciativa. Los fracasos repetidos, las comparaciones públicas o unas expectativas inalcanzables pueden generar evitación, inseguridad y sentimientos de inferioridad.
El autoconcepto es la representación que una persona construye sobre sí misma. La autoestima expresa la valoración afectiva de esa representación. Ambos reciben la influencia de la familia, el profesorado y el grupo de iguales. Hacia el final de la etapa, la comparación social adquiere mayor peso.
La retroalimentación docente debe centrarse en procesos modificables, como las estrategias, la constancia o la revisión. Cuando comunicamos únicamente resultados, el alumnado puede atribuir el éxito a una capacidad fija. En cambio, una devolución específica le ayuda a identificar cómo mejorar y protege su percepción de competencia.
La regulación emocional también progresa. El alumnado amplía su vocabulario emocional, comprende que pueden coexistir sentimientos distintos y reconoce mejor sus causas. Aumenta el uso de estrategias como buscar ayuda, reinterpretar una situación o anticipar consecuencias. Sin embargo, todavía necesita acompañamiento ante la frustración, el rechazo o la exposición pública.
Immordino-Yang y Damasio (2007) explican la estrecha relación entre emoción, razonamiento y aprendizaje. Un clima seguro facilita la participación y la memoria. Por el contrario, la amenaza constante concentra los recursos atencionales en la protección y dificulta la exploración cognitiva.
En el plano social, el grupo de iguales adquiere una importancia creciente. Durante los primeros cursos, la amistad suele vincularse con la proximidad y las actividades compartidas. Más adelante incorpora reciprocidad, confianza, lealtad y apoyo emocional. Las relaciones se hacen más estables, aunque también aumentan la presión grupal y el temor a la exclusión.
El juego reglado constituye un contexto de socialización relevante. Permite respetar turnos, comprender normas comunes, coordinar perspectivas y gestionar desacuerdos. Las tareas cooperativas ofrecen posibilidades semejantes cuando existe interdependencia real y cada miembro asume una responsabilidad reconocible.
La superación progresiva del egocentrismo favorece la empatía cognitiva, es decir, la comprensión de los estados y perspectivas ajenos. Esta adquisición no garantiza por sí misma una conducta solidaria. Debe acompañarse de modelos prosociales, normas coherentes y experiencias de participación.
En el desarrollo moral, Piaget diferencia una moral heterónoma y otra autónoma. La primera interpreta las reglas como inalterables y juzga las conductas por sus consecuencias. La segunda considera las intenciones, la reciprocidad y la posibilidad de modificar las normas mediante acuerdos.
Lawrence Kohlberg amplía este análisis mediante niveles de razonamiento moral. Durante Primaria predominan argumentos relacionados con las consecuencias, la aprobación interpersonal y el cumplimiento de las normas. El diálogo sobre conflictos cotidianos ayuda a justificar decisiones y a considerar la equidad.
Esta evolución orienta la convivencia escolar. En lugar de limitar las normas a órdenes adultas, explicamos su finalidad y promovemos una participación ajustada a la edad. Las asambleas y la mediación guiada permiten practicar la escucha, la reparación del daño y la búsqueda de acuerdos.

3.3. Dimensión motriz: control y conocimiento corporal

El crecimiento físico durante Primaria es relativamente estable hasta la proximidad de la pubertad. Aumentan la fuerza, la resistencia y la precisión de los movimientos. Las diferencias individuales pueden hacerse visibles al final de la etapa, cuando algunos alumnos y alumnas comienzan antes los cambios puberales.
  • Motricidad gruesa: se consolidan la coordinación dinámica general, el equilibrio, la agilidad y el control postural. El alumnado combina desplazamientos, saltos, giros y lanzamientos en situaciones progresivamente complejas.
  • Motricidad fina: mejora la coordinación óculo-manual y el control segmentario. Esto favorece una escritura más fluida, el manejo de instrumentos, el dibujo preciso y la elaboración de producciones manipulativas.
  • Esquema corporal: se afianza el conocimiento del propio cuerpo y de sus posibilidades. La lateralidad, la orientación espacial y la estructuración temporal intervienen en aprendizajes motores, lingüísticos y matemáticos.
  • Imagen corporal: aumenta la conciencia sobre la apariencia y la comparación con los iguales. La respuesta educativa debe evitar estereotipos y valorar la mejora personal, la salud y la diversidad corporal.
En el primer ciclo predominan las situaciones motrices globales, lúdicas y variadas. Durante el segundo aumenta la combinación de habilidades y la comprensión de reglas. En el tercero mejora la planificación de acciones, aunque las diferencias de crecimiento aconsejan evitar comparaciones basadas solo en el rendimiento físico.
La actividad motriz también influye en la atención y la autorregulación. El metaanálisis de Álvarez-Bueno et al. (2017) relaciona determinadas intervenciones físicas con mejoras cognitivas. Por ello, alternamos periodos de concentración con movimiento y evitamos asociar el aprendizaje exclusivamente con la inmovilidad.
Esta relación modifica la práctica diaria. Podemos representar fracciones sobre una recta numérica situada en el patio o incorporar pausas activas entre tareas exigentes. El movimiento debe responder a un propósito cognitivo, motriz o regulador, no utilizarse como un recurso aislado.

4. Aplicación didáctica: del conocimiento a la acción pedagógica

Las características descritas orientan decisiones concretas sobre qué enseñamos, cómo organizamos las ayudas y de qué manera valoramos el progreso. La práctica debe ajustarse al desarrollo sin convertir la edad en un límite. Proponemos retos alcanzables y ofrecemos apoyos temporales para ampliar las posibilidades de aprendizaje.

4.1. Contextualización curricular

El pensamiento operacional concreto exige una secuencia que avance desde la experiencia hacia la representación y la simbolización. Al concretar el currículo del Decreto 106/2022, relacionamos competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos con las características del ciclo y del grupo.
En primer ciclo priorizamos situaciones cercanas, materiales manipulativos e instrucciones breves. En segundo ciclo aumentamos la comparación de estrategias y la explicación de procesos. En tercero introducimos tareas que exigen planificar, seleccionar información y formular generalizaciones sencillas, sin presuponer un pensamiento abstracto plenamente consolidado.
En Matemáticas, por ejemplo, trabajamos la seriación y la conservación mediante colecciones, regletas y rectas numéricas. Después pasamos a dibujos, tablas y expresiones simbólicas. Esta secuencia facilita la comprensión del sentido numérico y permite detectar si un error procede del concepto, la representación o el cálculo.
La clasificación y la descentración también intervienen en Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural. Antes de solicitar una explicación general, ofrecemos experiencias de observación y comparación. El alumnado puede clasificar materiales, justificar el criterio empleado y comprobar que una misma realidad admite varias categorías.
La metacognición y la autorregulación se relacionan con la Competencia personal, social y de aprender a aprender. Planificamos momentos para anticipar los pasos, identificar dificultades y revisar las estrategias. La empatía y la comprensión de las normas contribuyen, a su vez, al desarrollo de la Competencia ciudadana.
El RD 157/2022 exige considerar el proceso madurativo individual. El Decreto 96/2026 refuerza esta orientación mediante la educación emocional y la personalización. Por ello, la progresión curricular combina expectativas comunes con diferentes formas de acceso, práctica y expresión.

4.2. Orientaciones metodológicas

El desarrollo cognitivo, afectivo, social y motor aconseja una metodología activa, pero también estructurada. La actividad del alumnado debe implicar observación, razonamiento, intercambio y revisión. Una tarea resulta adecuada cuando su complejidad permite aprender con ayudas ajustadas, no cuando se limita a mantener al grupo ocupado.
Partimos de conocimientos previos y planteamos situaciones relacionadas con experiencias reconocibles. Utilizamos objetos, imágenes, ejemplos y modelos antes de retirar progresivamente los apoyos. Los organizadores gráficos y las rutinas de pensamiento hacen visibles los procesos y reducen la carga sobre la memoria de trabajo.
El aprendizaje cooperativo responde a la creciente importancia de los iguales. Organizamos grupos pequeños, distribuimos responsabilidades y enseñamos de forma explícita cómo escuchar, pedir aclaraciones y tomar acuerdos. La mera colocación en grupo no garantiza cooperación ni participación equilibrada.
En una producción compartida, podemos asignar funciones rotatorias y cerrar la tarea con una revisión del funcionamiento grupal. Esta decisión relaciona la descentración cognitiva con la empatía, la responsabilidad y la moral autónoma. También permite observar habilidades que no aparecen en una actividad individual.
El DUA 3.0 orienta el diseño anticipado de opciones accesibles. No consiste en preparar una actividad diferente para cada alumno. Seleccionamos apoyos que reduzcan barreras previsibles y mantenemos la misma finalidad de aprendizaje mediante distintos medios de compromiso, representación, acción y expresión.
Por ejemplo, antes de una exposición ofrecemos un guion visual, un modelo oral y vocabulario clave. El producto puede combinar explicación oral, texto e imágenes, siempre que permita comprobar el criterio previsto. Así respondemos a distintos niveles lingüísticos y ejecutivos sin rebajar la exigencia cognitiva.
La integración del movimiento completa esta respuesta. Incorporamos pausas activas cuando disminuye la atención y planteamos experiencias corporales ligadas al contenido. Ajustamos la dificultad motriz para que la participación no dependa de la destreza deportiva ni exponga públicamente las diferencias corporales.
El ejemplo del noticiero escolar reúne estas decisiones en tercer ciclo. El alumnado clasifica noticias, planifica secciones y redacta textos breves. Los equipos distribuyen funciones, contrastan fuentes y preparan una grabación para la comunidad educativa.
La tarea moviliza funciones ejecutivas, lenguaje y motricidad fina. También exige negociar, revisar errores y considerar los intereses de otras personas. El análisis de la veracidad de las fuentes permite razonar sobre la responsabilidad de informar, sin convertir la propuesta en una unidad didáctica cerrada.

4.3. Evaluación

El desarrollo no se valora mediante una comparación rígida con la edad. Evaluamos los aprendizajes previstos y utilizamos el conocimiento evolutivo para interpretar los procesos, ajustar las ayudas y reconocer el progreso. El Decreto 106/2022 establece una evaluación continua, global y formativa.
Los criterios de evaluación constituyen los referentes para valorar la adquisición de las competencias específicas. A partir de ellos concretamos desempeños observables, sin sustituirlos por rasgos madurativos generales. La evaluación debe mostrar qué aprende el alumnado, cómo lo hace y qué apoyo necesita.
  • Observación sistemática: registra la autonomía, la interacción, el uso de estrategias y la respuesta ante la dificultad mediante listas de cotejo o escalas de observación.
  • Análisis de producciones: considera el producto final, los borradores, las correcciones y las explicaciones del proceso seguido.
  • Porfolio: reúne evidencias seleccionadas para mostrar cambios, logros y dificultades a lo largo del tiempo.
  • Rúbrica: concreta los aspectos de una actuación compleja y facilita una retroalimentación comprensible.
  • Diario y autoevaluación: ayudan a identificar estrategias, emociones, necesidades de ayuda y próximos objetivos.
La progresión evolutiva modifica el nivel de apoyo, no el referente curricular. En primer ciclo, un problema puede resolverse mediante materiales y una pauta visual. En tercero, solicitamos que el alumnado seleccione una estrategia, explique los pasos y compruebe la coherencia de la solución.
La retroalimentación se ofrece durante el proceso y señala una mejora posible. Evitamos etiquetas como “despistado” o “poco maduro”. En su lugar, describimos la conducta observada, enseñamos una estrategia y comprobamos después si el apoyo ha favorecido la autonomía.
También evaluamos nuestra intervención. Si una parte amplia del grupo no comprende una consigna, revisamos su extensión, el vocabulario y los apoyos disponibles. Esta reflexión evita atribuir al alumnado dificultades originadas por el diseño de la tarea.

4.4. Inclusión educativa

La variabilidad del desarrollo exige una respuesta preventiva. El Decreto 104/2018 orienta la identificación de barreras y la organización de apoyos. Por ello, flexibilizamos tiempos, agrupamientos y formas de participación antes de interpretar una diferencia de ritmo como una dificultad individual.
En el aula graduamos la complejidad, anticipamos vocabulario, reducimos estímulos irrelevantes y ofrecemos apoyos visuales o manipulativos. Estas decisiones benefician al conjunto del grupo. También permiten observar qué alumnado progresa con medidas ordinarias y quién requiere una valoración más específica.
Cuando las medidas adoptadas no resultan suficientes, recogemos información sobre el contexto y coordinamos la respuesta con el equipo docente y las familias. El tutor o tutora participa en la detección de barreras y coordina las actuaciones educativas. No realiza la evaluación sociopsicopedagógica ni emite su informe.
La Orden 20/2019 atribuye la evaluación y el informe sociopsicopedagógico a la orientación educativa. Cuando procede un Plan de actuación personalizado, el equipo docente lo elabora bajo la coordinación de la tutoría. Participan el personal especializado de apoyo y la orientación educativa asesora el proceso.
El seguimiento debe comprobar la eficacia de las medidas y el progreso del alumnado. En las sesiones de evaluación acordamos los ajustes de manera colegiada. La coordinación con las familias aporta información sobre hábitos, autonomía, relaciones y cambios emocionales que pueden influir en el aprendizaje.
Conocer el desarrollo esperado ayuda a detectar señales de alerta, pero no autoriza diagnósticos docentes. Nuestra responsabilidad consiste en observar, registrar, adaptar la enseñanza y activar los procedimientos establecidos. Así diferenciamos una variación evolutiva de una barrera persistente que requiere intervención especializada.

5. Conclusiones

Entre los seis y los doce años se consolidan el pensamiento lógico concreto, las funciones ejecutivas, el control motor y una identidad personal más diferenciada. El grupo de iguales adquiere mayor influencia y el razonamiento moral avanza hacia la comprensión de la reciprocidad, las intenciones y los acuerdos.
Estas adquisiciones mantienen una estrecha relación. La seguridad afectiva favorece la exploración cognitiva; la interacción impulsa el lenguaje y la descentración; el movimiento contribuye a la autorregulación. Sin embargo, las características evolutivas constituyen referencias flexibles y deben interpretarse desde la singularidad de cada alumno o alumna.
Como maestros y maestras, traducimos este conocimiento en decisiones observables. Secuenciamos desde lo concreto, proporcionamos andamiajes, enseñamos estrategias emocionales y organizamos interacciones cooperativas. También evaluamos los procesos, eliminamos barreras y coordinamos la respuesta con el equipo docente, la orientación educativa y las familias.

6. Bibliografía y webgrafía

Legislación
  • Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
  • Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
  • Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria.
  • Decreto 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, de ordenación y currículo de la etapa de Educación Primaria.
  • Decreto 96/2026, de 19 de junio, del Consell, por el que se modifica el Decreto 106/2022, de 5 de agosto, del Consell, de ordenación y currículo de la etapa de Educación Primaria.
  • Decreto 104/2018, de 27 de julio, del Consell, por el que se desarrollan los principios de equidad y de inclusión en el sistema educativo valenciano.
  • Orden 20/2019, de 30 de abril, de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la cual se regula la organización de la respuesta educativa para la inclusión del alumnado en los centros docentes sostenidos con fondos públicos del sistema educativo valenciano.
Clásicos pedagógicos
  • Erikson, E. (1993). Infancia y sociedad. Horme.
  • Kohlberg, L. (1992). Psicología del desarrollo moral. Desclée de Brouwer.
  • Piaget, J. (2007). Seis estudios de psicología. Labor.
  • Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.
Obras contemporáneas y estudios
  • Álvarez-Bueno, C. et al. (2017). The Effect of Physical Activity Interventions on Children's Cognition and Metacognition: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 56(9), 729-738.
  • Bueno i Torrens, D. (2017). Neurociencia para educadores. Octaedro.
  • Immordino-Yang, M. H. y Damasio, A. (2007). We Feel, Therefore We Learn: The Relevance of Affective and Social Neuroscience to Education. Mind, Brain, and Education, 1(1), 3-10.
  • Jolles, J. (2021). El cerebro adolescente: descubre cómo funciona para entenderlos y acompañarlos. Libros Cúpula.
  • CAST. (2024). Universal Design for Learning Guidelines 3.0.

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