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Usted es tutor o tutora de un grupo mixto de 4 y 5 años en un centro público de Educación Infantil situado en un entorno rural.
En el grupo se encuentra un alumno con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Diseñe y desarrolle un proyecto de trabajo que incluya la organización del aula por rincones, describiendo actividades o propuestas educativas adaptadas a las características del alumnado. Asimismo, planifique el proceso de evaluación, teniendo en cuenta los principios de atención a la diversidad y el desarrollo integral del alumnado.
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“El huerto de nuestro pueblo”: proyecto de trabajo por rincones en un aula mixta de 4 y 5 años con un alumno con TEA
Introducción
Como tutor de un grupo mixto de 4 y 5 años en un centro público de Educación Infantil de un entorno rural, entiendo el aula como una pequeña comunidad donde cada niña y cada niño tiene un lugar y una voz. En este supuesto propongo un proyecto de trabajo titulado “El huerto de nuestro pueblo”, articulado a través de la organización del aula por rincones, que favorezca el desarrollo integral del grupo y la participación real de un alumno con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
En el marco estatal, sitúo mi propuesta en la Ley Orgánica 2/2006, de Educación, modificada por la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE), que refuerza los principios de equidad e inclusión, y en el Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, que establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil, subrayando el carácter global, lúdico, experiencial y la centralidad del juego y los proyectos de trabajo. En Navarra, me remito al Decreto Foral 61/2022, de 1 de junio, que fija el currículo de la etapa de Educación Infantil, definiendo las áreas de Crecimiento en armonía, Descubrimiento y exploración del entorno y Comunicación y representación de la realidad, así como una evaluación global, continua y formativa, basada en la observación directa y sistemática.
La Orden Foral 59/2023, de 30 de junio, regula la evaluación del alumnado de Educación Infantil en Navarra y concreta procedimientos, documentos oficiales y la importancia de la evaluación inicial, continua y final para orientar la respuesta educativa. Complementariamente, la Orden Foral 69/2023, de 21 de agosto, regula la inclusión educativa y la respuesta al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NEAE), entre ellos el alumnado con necesidades educativas especiales derivadas de TEA, priorizando la escolarización en centros ordinarios y la adopción de medidas graduadas de apoyo.
Pedagógicamente, me apoyo en el constructivismo (Piaget, Ausubel), en la importancia del aprendizaje social y mediado de Vygotsky (zona de desarrollo próximo, andamiaje) y en el aprendizaje por descubrimiento y la cultura de proyectos de Bruner. La organización por rincones se inspira en la idea del ambiente como “tercer maestro” de Malaguzzi y en las pedagogías activas, y la metodología de proyectos responde a la necesidad de un aprendizaje significativo, funcional e integrado. Para el alumno con TEA, incorporo principios de enseñanza estructurada (inspirada en TEACCH) y apoyos visuales, sin convertirlo en un programa paralelo, sino como parte de una respuesta inclusiva para todo el grupo.
Por último, conecto el proyecto con la Agenda 2030, especialmente con los ODS 3 (Salud y bienestar), 4 (Educación de calidad), 10 (Reducción de las desigualdades) y 15 (Vida de ecosistemas terrestres), aprovechando el contexto rural y el huerto como eje vertebrador para educar en sostenibilidad, cooperación y respeto a la diversidad.
Contextualización
Trabajo en una escuela pública de un pequeño pueblo navarro, con un claustro reducido y una estrecha relación con las familias y el entorno (huertas, ganadería, montes próximos). El grupo está formado por niños y niñas de 4 y 5 años (segundo ciclo de Educación Infantil), en un aula mixta donde compartimos gran parte de las rutinas y propuestas, ajustando el nivel de complejidad a las edades.
En el grupo tengo un alumno con TEA, identificado mediante evaluación psicopedagógica, que presenta dificultades en la comunicación social, rigidez ante los cambios y cierta hipersensibilidad sensorial, pero también un gran interés por los números, las plantas y los calendarios. Está escolarizado en el aula ordinaria, con apoyos de Pedagogía Terapéutica (PT) y, puntualmente, de Audición y Lenguaje (AL), conforme al principio de escolarización preferente en centros ordinarios que recoge la Orden Foral 69/2023.
El centro cuenta con un Plan de Inclusión y un Plan de Atención a la Diversidad que concretan las medidas recogidas en la normativa autonómica: medidas generales (metodología activa, flexibilidad organizativa), específicas (apoyos dentro y fuera del aula, adaptaciones de acceso, apoyos visuales) y, solo en casos necesarios, adaptaciones curriculares significativas. El proyecto que presento se integra en la Programación General Anual y en la propuesta pedagógica del ciclo, como recomienda el Decreto Foral 61/2022, que subraya la necesidad de coordinación entre ciclos y con Educación Primaria.
El aula dispone de un espacio amplio y luminoso que organizo en rincones estables, susceptibles de ser reconfigurados según las necesidades del proyecto: rincón de asamblea, de lectura-escritura, lógico-matemático y de experimentación, de arte, de juego simbólico y un rincón de calma o autorregulación, muy relevante para el bienestar del alumno con TEA y, en realidad, de todo el grupo.
Fundamentación pedagógica y normativa
La LOMLOE insiste en que el sistema educativo debe garantizar una educación inclusiva de calidad, con especial énfasis en la detección temprana de las NEAE y en la respuesta personalizada, tal como desarrolla el Decreto Foral 61/2022 al dedicar artículos específicos a la atención a las diferencias individuales y a la evaluación como herramienta de mejora de la enseñanza. Este decreto foral concibe la infancia como una etapa con identidad propia, con saberes y lenguajes específicos, y exige una metodología basada en experiencias significativas, juego y afecto.
El Real Decreto 95/2022 y el Decreto Foral 61/2022 establecen que la evaluación en Educación Infantil será global, continua y formativa, centrada en la observación directa y sistemática, y orientada a conocer el ritmo y las características del desarrollo de cada niño o niña, así como a mejorar la práctica docente. La Orden Foral 59/2023 concreta este marco en Navarra: regula la evaluación inicial, las sesiones de evaluación trimestral y final, y define los documentos oficiales de evaluación en el segundo ciclo (boletín de evaluación para las familias, informe personal por traslado, informe de final de ciclo, informe de final de etapa y expediente personal), que deben hacer referencia expresa al Decreto Foral 61/2022 como marco curricular.
En cuanto a la inclusión y atención a la diversidad, la Orden Foral 69/2023 define al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, entre los que se encuentra el alumnado con necesidades educativas especiales derivadas de TEA. La norma establece una gradación de medidas (desde la adaptación metodológica y organizativa, hasta la posible escolarización en estructuras específicas o centros de educación especial), priorizando siempre el régimen más inclusivo y la permanencia en el aula ordinaria el máximo tiempo posible. Además, recuerda la importancia de la coordinación con los servicios de orientación y de la participación informada de las familias en todas las decisiones.
La metodología propuesta se ajusta a los principios pedagógicos del Decreto Foral 61/2022, que anima a diseñar situaciones de aprendizaje globalizadas y proyectos que partan de los intereses del alumnado, integren las distintas áreas y favorezcan el desarrollo de las competencias clave a través de experiencias significativas. El trabajo por proyectos y rincones permite concretar estos principios: el alumnado explora, investiga, coopera, se comunica y representa la realidad utilizando múltiples lenguajes (oral, corporal, plástico, matemático, digital), en un ambiente cuidado y estructurado.
Desde la perspectiva del desarrollo integral, el proyecto “El huerto de nuestro pueblo” aborda las tres áreas del currículo navarro:
- Crecimiento en armonía: hábitos de salud, alimentación, autorregulación emocional, autoestima, convivencia y respeto a la diversidad (incluida la discapacidad).
- Descubrimiento y exploración del entorno: conocimiento del medio natural y social rural, cuidado del entorno, iniciación al pensamiento científico y lógico-matemático.
- Comunicación y representación de la realidad: desarrollo del lenguaje oral, aproximación a la lengua escrita, expresión artística y uso adecuado de recursos digitales sencillos.
Teóricamente, el trabajo por proyectos, tal como lo ha difundido en nuestro contexto Fernando Hernández, permite dotar de sentido a los aprendizajes al vincularlos a problemas o retos reales. Vygotsky y la idea de la zona de desarrollo próximo justifican la organización multinivel de las actividades: las niñas y niños de 5 años actúan como andamios naturales para los de 4 años, y todo el grupo se beneficia de las interacciones, especialmente el alumno con TEA, que encuentra modelos de comunicación y juego en sus iguales. El uso de apoyos visuales, anticipadores, agendas y un espacio estructurado responde a principios de enseñanza estructurada (TEACCH), muy compatibles con el enfoque por rincones.
Objetivos de la intervención
A partir del currículo navarro de Educación Infantil, formulo los siguientes objetivos específicos del proyecto, conectados con las áreas de la etapa y con las competencias clave:
- Favorecer que el alumnado identifique y exprese emociones básicas relacionadas con el trabajo en el huerto (alegría, sorpresa, frustración) y aprenda estrategias sencillas de autorregulación, especialmente relevantes para el alumno con TEA.
- Desarrollar hábitos de vida saludable y de cuidado del cuerpo a través de la relación entre alimentación, cultivo de verduras y frutas y bienestar (ODS 3).
- Explorar el entorno rural próximo (huertos, granjas, campos) para conocer seres vivos, ciclos naturales y oficios, mostrando actitudes de respeto y cuidado hacia el medio ambiente (ODS 15).
- Iniciarse en la formulación de preguntas, en la observación y en pequeñas experiencias sencillas (plantar, regar, medir el crecimiento), utilizando lenguaje matemático básico (cantidad, medida, comparación) y vocabulario científico sencillo.
- Ampliar el vocabulario oral y mejorar la expresión y comprensión lingüística a través de relatos, descripciones, diálogos y textos funcionales vinculados al proyecto (listas de la compra, carteles, “diario del huerto”).
- Participar en juegos cooperativos y tareas compartidas, respetando las normas, los turnos y la diversidad de ritmos y capacidades, favoreciendo la empatía hacia el compañero con TEA y hacia otras formas de diversidad (ODS 10).
- Iniciar al alumnado en el uso responsable y educativo de recursos digitales sencillos (fotos, pequeños vídeos del huerto, pictogramas digitales), reforzando la competencia digital emergente.
- Garantizar que el alumno con TEA participa de forma significativa en las actividades del proyecto, aumentando su autonomía, sus oportunidades de comunicación y su pertenencia al grupo.
Desarrollo de la intervención
Metodología general. La metodología central es el trabajo por proyectos, articulado mediante la organización del aula por rincones. El proyecto se desarrolla aproximadamente durante seis semanas, integrando las rutinas diarias. Paralelamente, aplico principios de enseñanza estructurada para favorecer la participación del alumno con TEA: horarios visuales, secuencias de pasos, espacios delimitados y claras claves visuales de inicio y final de las actividades.
Fase 1. Motivación y exploración inicial. Partimos de una asamblea en la que comento con el grupo la próxima siembra en las huertas del pueblo. Traigo fotos de familias en el campo y algunas verduras locales. Pregunto: “¿De dónde viene lo que comemos?”, “¿Qué pasa si no llueve?”. Recogemos ideas en un mural de hipótesis, con dibujos y palabras dictadas al adulto. Con el alumno con TEA utilizo pictogramas para representar “semilla”, “agua”, “sol” y le ofrezco la posibilidad de colocar pictos en el mural, respetando su tiempo de respuesta.
Realizamos una pequeña salida al entorno (huerto cercano o finca de una familia) donde observamos el terreno, las herramientas, las plantas y los animales. Llevamos una “caja de explorador” con lupas, botes para recoger hojas y tierra, y una cámara de fotos. En el cuaderno de aula registramos lo observado. El alumno con TEA dispone de auriculares si el ruido le molesta y de un dorsal con su foto para favorecer su identificación y seguridad.
Organización del aula por rincones. A partir de esta fase estructuro el aula en:
- Rincón de asamblea y lenguaje: espacio para conversaciones, planificación diaria, cuentos y canciones sobre el huerto.
- Rincón del huerto científico (lógico-matemático y experimentación): mesas con macetas, semillas, regaderas, cintas métricas, lupas, tablas de registro con pictogramas.
- Rincón de arte del campo: materiales plásticos (ceras, témperas, arcilla) para representar plantas, animales y paisajes rurales.
- Rincón de juego simbólico “La tienda del pueblo”: frutas y verduras de juguete, cajas, balanza, dinero simbólico, mandiles, cajas registradoras.
- Rincón de lectura y escritura: biblioteca con cuentos sobre la naturaleza, tarjetas con palabras, “libro del huerto” colectivo, letras móviles.
- Rincón de calma “El bosque tranquilo”: cojines, mantas, botellas sensoriales, libro de emociones, pictogramas de “necesito descansar”. Especialmente importante para el alumno con TEA y abierto a todo el grupo.
Cada rincón tiene una señalización visual clara (foto, pictograma y palabra), las normas se muestran con imágenes sencillas (por ejemplo, “hablar bajito”, “recoger antes de cambiar”), y utilizo paneles de elección para que el alumnado, incluido el niño con TEA, pueda señalar a qué rincón desea ir, dentro de un marco de rotaciones flexibles y acompañadas.
Fase 2. Desarrollo del proyecto por rincones. Durante varias semanas, las propuestas se enriquecen:
En el rincón del huerto científico, plantamos distintas semillas en macetas etiquetadas con fotos y nombres. Medimos el crecimiento con cintas métricas y hacemos marcas en una tabla sencilla (caritas o colores para 4 años; números aproximados para 5 años). El alumno con TEA puede asumir el rol de “encargado del riego”, con una responsabilidad diaria bien definida y anticipada en su horario visual, lo que le da seguridad y un lugar reconocido en el grupo.
En el rincón de juego simbólico, recreamos la tienda del pueblo: clasificamos frutas y verduras, jugamos a comprar y vender, trabajamos el conteo, el uso social del lenguaje (“buenos días”, “por favor”, “gracias”) y los turnos. Para el alumno con TEA preparo guiones visuales de interacción (tarjetas con dibujos de “saludar”, “pagar”, “despedirse”) y reduzco el número de niños en este rincón cuando él participa, de modo que el entorno social sea más predecible.
En el rincón de arte, elaboramos collages con hojas del entorno, estampaciones con verduras, modelamos animales de granja en arcilla, y construimos un mural colectivo del paisaje rural. Esto permite trabajar la motricidad fina, la creatividad y la expresión emocional. El alumno con TEA puede participar desde su interés por el detalle, por ejemplo, pegando pegatinas o dibujando patrones repetitivos, que también son valorados por el grupo.
El rincón de lectura y escritura se convierte en el espacio donde construimos el “Libro del huerto”: cada semana añadimos una página con fotos, dibujos y dictados al adulto. Los de 5 años comienzan a escribir algunas palabras significativas (semilla, agua, sol), mientras que los de 4 años reconocen la inicial de su nombre o señalan pictogramas asociados. Para el alumno con TEA, utilizo pictogramas y fotografías reales, ofreciéndole la opción de pegar imágenes en las páginas y de señalar, en la asamblea, lo que hemos añadido.
En el rincón de asamblea, dedicamos momentos a hablar de lo que ha ocurrido en el huerto: ¿han crecido las plantas?, ¿qué necesitamos hacer hoy?, ¿qué ha salido bien, qué nos ha costado? Trabajamos la expresión oral, la escucha activa y la educación emocional. Utilizo un panel de emociones con caras y palabras sencillas para que el alumnado, incluido el niño con TEA, pueda indicar cómo se siente, también señalando en lugar de verbalizar.
El rincón de calma está disponible cuando algún niño o niña necesita bajar el nivel de activación. Con el alumno con TEA, acordamos anticipadamente, utilizando pictogramas, que puede ir a este espacio en ciertos momentos (por ejemplo, después de la asamblea o tras una actividad muy estimulante), acompañado inicialmente por un adulto o un compañero referente.
Fase 3. Síntesis y socialización. Al final del proyecto, organizamos una jornada de puertas abiertas con las familias, donde presentamos el “Libro del huerto”, el mural, una pequeña exposición de productos de la huerta local y fotografías del proceso. Ensayamos previamente, en pequeños grupos, cómo explicar lo que hemos hecho. Para el alumno con TEA preparo frases cortas con pictogramas, de manera que pueda mostrar una foto y decir, si lo desea, “Yo riego las plantas” o “Estas son las semillas”.
Cerramos con una asamblea de evaluación con el alumnado: “¿Qué hemos aprendido?”, “¿Qué ha sido lo que más te ha gustado?”, “¿Qué haríamos distinto la próxima vez?”. Esta metacognición, adaptada a su edad, fortalece la competencia de aprender a aprender y me ofrece información muy valiosa para ajustar futuras propuestas.
Medidas de atención a la diversidad
Sigo el enfoque de la Orden Foral 69/2023, que plantea una respuesta escalonada a la diversidad: desde medidas generales para todo el alumnado, pasando por actuaciones específicas, hasta medidas extraordinarias. En este proyecto distingo:
Medidas universales (para todo el grupo):
- Ambiente estructurado por rincones, con rutinas claras y estables.
- Uso de distintos lenguajes (oral, gráfico, corporal, plástico) para facilitar múltiples vías de acceso al aprendizaje.
- Agrupamientos flexibles (pequeño grupo, pareja, gran grupo) y tutoría entre iguales, aprovechando la mezcla de edades.
- Tiempo suficiente para la exploración y el juego, respetando ritmos individuales.
Medidas específicas (NEAE y NEE, incluido el TEA):
- Adaptaciones de acceso: apoyos visuales (pictogramas, agendas, secuencias), reducción de estímulos en ciertos espacios, disponibilidad de auriculares si hay hipersensibilidad auditiva.
- Apoyos personales: intervención coordinada del PT dentro del aula en algunos rincones (especialmente en el de juego simbólico y en el de asamblea), con el objetivo de modelar interacciones y estrategias de comunicación, no de extraer sistemáticamente al alumno.
- Andamiaje social: selección de uno o dos compañeros de referencia para el alumno con TEA, con quien se favorecen actividades en pareja y roles cooperativos claros.
- Ajuste de demandas: proponer tareas de complejidad graduada, ofrecer opciones cerradas en lugar de preguntas abiertas excesivamente amplias, y permitir formas alternativas de respuesta (señalando, pegando pictogramas, mostrando objetos).
En el marco de la Orden Foral 59/2023, cuando se requieren medidas específicas de atención a la diversidad, el equipo docente puede registrar apoyos como refuerzo educativo (RE) o refuerzo con adaptaciones de acceso (RE-ACA) en el expediente personal y en los boletines de evaluación, garantizando la trazabilidad de las decisiones. En este proyecto, priorizo modificaciones metodológicas y organizativas, de modo que cualquier posible adaptación curricular tenga un carácter no significativo y mantenga como referencia los criterios de evaluación del Decreto Foral 61/2022.
Además, mantengo una coordinación estrecha con el equipo de orientación, que asesora en la elaboración de materiales visuales, en la regulación de la carga sensorial del aula y en el seguimiento del alumno con TEA, así como en la comunicación con la familia, a quien ofrezco información clara, positiva y realista sobre su evolución.
Evaluación de la intervención
La evaluación se ajusta al marco definido por el Decreto Foral 61/2022 y la Orden Foral 59/2023: será global, continua y formativa, y se apoyará fundamentalmente en la observación directa y sistemática. Distingo tres momentos:
Evaluación inicial. Antes de empezar el proyecto, recojo información sobre experiencias previas del alumnado con el entorno rural y el huerto, su nivel de lenguaje, autonomía, habilidades sociales y posibles miedos o rechazos (a la tierra, a los insectos…). En el caso del alumno con TEA, reviso el informe psicopedagógico y las orientaciones de PT y orientación, y realizo una breve observación en situaciones libres de juego por rincones para identificar sus intereses prioritarios y sus necesidades de apoyo.
Evaluación continua. A lo largo del proyecto utilizo diversos instrumentos:
- Registros de observación por áreas (por ejemplo, participación en la siembra, uso de vocabulario específico, interacción en el juego simbólico, expresión de emociones).
- Anecdotarios, especialmente valiosos para recoger pequeños logros del alumno con TEA (inicios espontáneos de interacción, tolerancia a cambios en la rutina, permanencia en actividades de grupo).
- Portafolio de trabajos (dibujos, fotos, producciones plásticas, páginas del “Libro del huerto”) que documenta el proceso y sirve como base para la reflexión conjunta con el alumnado y las familias.
- Autoevaluación guiada del alumnado, mediante preguntas sencillas en la asamblea y uso de caritas o pictogramas (“¿Crees que has ayudado en el huerto?”, “¿Te ha resultado fácil o difícil regar?”).
En coherencia con la Orden Foral 59/2023, realizamos sesiones de evaluación trimestrales, coordinadas por la tutoría y con la participación del resto del profesorado implicado. En ellas analizamos el progreso en las distintas áreas, revisamos la pertinencia de las medidas de atención a la diversidad (mantenimiento, ajuste o retirada) y acordamos nuevas actuaciones.
Evaluación final del proyecto. Al término del proyecto, elaboro una síntesis cualitativa de los avances en las tres áreas del currículo, utilizando descriptores como “No iniciado”, “Iniciado”, “En progreso” o “Adquirido”, de acuerdo con la práctica señalada para la etapa. Esta información se integra en los documentos oficiales de evaluación del segundo ciclo recogidos en la Orden Foral 59/2023 (especialmente en el boletín para las familias, el expediente personal y, al final del ciclo o de la etapa, en los informes correspondientes).
En relación con el alumno con TEA, los referentes de evaluación son los criterios del Decreto Foral 61/2022, ajustados mediante adaptaciones no significativas y apoyos de acceso. Registro específicamente:
- Su nivel de participación en cada rincón y en las actividades centrales del proyecto.
- La frecuencia y calidad de sus interacciones con iguales y adultos.
- El uso de sistemas aumentativos o alternativos de comunicación y su progresiva funcionalidad.
- Su capacidad para anticipar rutinas, tolerar cambios y utilizar el rincón de calma de forma regulada.
Por último, realizo una evaluación de la propia intervención docente, tal y como recomiendan tanto el Decreto Foral 61/2022 como la Orden Foral 59/2023: analizo si la organización por rincones ha sido suficientemente flexible, si las actividades han estado bien ajustadas a la diversidad, si la coordinación con PT, AL y orientación ha sido eficaz y qué mejoras introduciría en futuros proyectos (por ejemplo, incluir más actividades sensoriomotrices al aire libre o anticipar con más tiempo determinadas salidas).
Conclusión
El proyecto “El huerto de nuestro pueblo”, desarrollado mediante la organización del aula por rincones, demuestra que es posible conjugar la riqueza del entorno rural, el currículo navarro de Educación Infantil y las necesidades específicas de un alumno con TEA en una propuesta coherente, motivadora e inclusiva. El hilo conductor del huerto nos permite trabajar de forma integrada las tres áreas de la etapa, las competencias clave y los ODS, dando sentido a los aprendizajes y conectándolos con la vida cotidiana del alumnado y de sus familias.
La presencia del alumno con TEA no se percibe como un obstáculo, sino como una oportunidad para aprender a incluir: al organizar el espacio, el tiempo y las actividades pensando en él, mejoro la calidad educativa para todo el grupo. Los apoyos visuales, la estructuración del aula, los tiempos de calma, la tutoría entre iguales y la coordinación con PT y orientación redundan en un clima más sereno, predecible y respetuoso, en el que cada niño y niña encuentra un modo de participar y progresar.
Desde mi compromiso profesional, considero que esta forma de trabajar responde fielmente al mandato de la LOMLOE y de la normativa navarra: una educación infantil global, lúdica, vinculada al entorno, profundamente inclusiva y centrada en el desarrollo integral del alumnado. Como docente, salgo del proyecto con la convicción de que los rincones, los proyectos y la mirada inclusiva no son solo estrategias metodológicas, sino una manera ética de estar en la escuela: nadie aprende solo, y nadie debe quedar fuera del aprendizaje común.
Bibliografía
Normativa básica
- Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre.
- Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil.
- Decreto Foral 61/2022, de 1 de junio, por el que se establece el currículo de las enseñanzas de la etapa de Educación Infantil en la Comunidad Foral de Navarra.
- Orden Foral 59/2023, de 30 de junio, del consejero de Educación, por la que se regula la evaluación del alumnado que cursa las enseñanzas de Educación Infantil en la Comunidad Foral de Navarra.
- Orden Foral 69/2023, de 21 de agosto, del consejero de Educación, por la que se regula la inclusión educativa en centros docentes no universitarios de la Comunidad Foral de Navarra.
Referencias pedagógicas
- Ausubel, D. P. (1983). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. Trillas.
- Bruner, J. (1997). La educación, puerta de la cultura. Visor.
- Hernández, F. (1998). Transversalidad y proyectos de trabajo. Graó.
- Malaguzzi, L. (comp.). (1996). Los cien lenguajes de la infancia. Asociación Reggio Children.
- Piaget, J. (1975). El nacimiento de la inteligencia en el niño. Crítica.
- Vygotsky, L. S. (1995). Pensamiento y lenguaje. Paidós.
- Schopler, E. y otros. (1995). Enseñanza estructurada para niños con autismo. Alianza.
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