Estás viendo material de muestra. El catálogo completo incluye los 25 temas, supuestos y programación didáctica.
Características generales del niño y la niña hasta los seis años. Principales factores que intervienen en su desarrollo. Etapas y momentos más significativos. El desarrollo infantil en el primer año de vida. El papel de los adultos.
1. Introducción
La Educación Infantil, desde el nacimiento hasta los seis años, coincide con un periodo decisivo para el desarrollo. Durante estos años se establecen las bases neurológicas, motoras, cognitivas, lingüísticas y socioafectivas que condicionan los aprendizajes posteriores. Conocer las características evolutivas, los factores que intervienen y los principales hitos permite ajustar la intervención educativa a las necesidades reales de cada niño y niña.
El desarrollo infantil es global, progresivo y singular. Aunque sigue una secuencia general, cada persona avanza con un ritmo propio, determinado por la interacción entre maduración y experiencia. La LOE-LOMLOE orienta esta etapa hacia el desarrollo físico, afectivo, social, cognitivo y artístico. Por ello, nuestra tarea consiste en observar, acompañar y ofrecer experiencias adecuadas, en colaboración estrecha con las familias.
2. Marco normativo
El estudio del desarrollo infantil encuentra respaldo en las normas que regulan la finalidad, el currículo, la evaluación y la respuesta educativa a la diversidad. Su aplicación exige respetar los ritmos individuales y atender de forma temprana las necesidades que puedan aparecer.
- LOE-LOMLOE: reconoce la Educación Infantil como una etapa con identidad propia, voluntaria y organizada en dos ciclos. Establece la cooperación con las familias y la detección precoz de las necesidades específicas de apoyo educativo.
- RD 95/2022: fija la ordenación y las enseñanzas mínimas de la etapa. Su finalidad es favorecer el desarrollo integral y armónico en las dimensiones física, emocional, sexual, afectiva, social, cognitiva y artística, junto con la autonomía y una imagen positiva de sí.
- Decreto 196/2022: establece el currículo de Educación Infantil en la Región de Murcia. Organiza los aprendizajes en tres áreas relacionadas y dispone que las situaciones de aprendizaje se basen en experiencias, actividades y juegos desarrollados en un ambiente de afecto y confianza.
- Decreto 359/2009: regula la respuesta educativa a la diversidad en la Región de Murcia. Contempla actuaciones generales y medidas ordinarias o específicas, así como la intervención de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica.
3. Marco teórico
El desarrollo infantil es un proceso dinámico y multidimensional. Surge de la interacción continua entre las condiciones biológicas del niño, sus experiencias y los contextos familiar, escolar, social y cultural en los que participa.
3.1. Características generales del desarrollo infantil de cero a seis años
El desarrollo durante la primera infancia presenta varias características que orientan la intervención educativa:
- Global e interconectado: las dimensiones motora, cognitiva, lingüística, sensorial y socioafectiva se influyen mutuamente. La marcha, por ejemplo, amplía las posibilidades de exploración, comunicación y relación social.
- Progresivo y continuo: cada adquisición se apoya en capacidades anteriores. El control postural precede a la marcha y la comunicación gestual prepara la aparición de las primeras palabras.
- Secuencial y diferencial: la evolución sigue un orden general, pero su ritmo varía entre individuos. Los hitos evolutivos son referencias orientativas y no plazos rígidos que todos deban cumplir al mismo tiempo.
- Plástico: la plasticidad neuronal permite que las experiencias modifiquen la organización y el funcionamiento cerebral. Los periodos sensibles favorecen determinados aprendizajes, como el lenguaje o la formación de vínculos afectivos.
- Activo: el niño construye conocimientos mediante la acción, la exploración, la imitación, el juego y la interacción. Necesita oportunidades para probar, equivocarse y actuar con una autonomía creciente.
Estas características exigen una intervención flexible. Organizamos experiencias globalizadas, ofrecemos ayuda sin sustituir la iniciativa infantil y valoramos el progreso respecto al punto de partida de cada niño.
3.2. Dimensiones del desarrollo integral
La distinción entre dimensiones facilita el estudio del desarrollo, aunque todas actúan de manera coordinada en la vida cotidiana.
- Desarrollo motor: la motricidad gruesa comprende el control postural, los desplazamientos y el dominio de grandes grupos musculares. La motricidad fina incluye movimientos precisos de manos y dedos, desde la prensión refleja hasta la pinza digital y la coordinación óculo-manual. Estas experiencias contribuyen a construir el esquema corporal, entendido como la representación del cuerpo, sus partes, movimientos y límites.
- Desarrollo cognitivo: Piaget distingue durante estas edades el periodo sensoriomotor, de cero a dos años, y el preoperacional, de dos a siete. En el primero, el conocimiento procede de la acción y los sentidos, y se adquiere la permanencia del objeto. En el segundo aparece la función simbólica, visible en el lenguaje, el dibujo y el juego. El pensamiento continúa siendo intuitivo, egocéntrico y muy vinculado a la percepción.
- Desarrollo lingüístico: comienza con el llanto, la mirada, la sonrisa, los gestos y el balbuceo. Hacia el final del primer año suelen aparecer las primeras palabras. Entre los dieciocho y veinticuatro meses aumenta con rapidez el vocabulario y se combinan dos palabras. Después progresan la pronunciación, el significado, la construcción gramatical y el uso social del lenguaje. La conversación con adultos y compañeros impulsa todos estos componentes.
- Desarrollo socioafectivo: el apego, estudiado por Bowlby, es el vínculo duradero que el niño establece con sus figuras de cuidado. Un apego seguro facilita la exploración y la regulación emocional. También evolucionan el autoconcepto, la autoestima, la autonomía y la relación con iguales. La convivencia permite aprender normas, expresar emociones, cooperar y comprender progresivamente otros puntos de vista.
- Desarrollo sensorial: los sentidos permiten recibir información y orientar la acción. Aunque funcionan desde el nacimiento, su maduración continúa durante los primeros años. La visión es el sentido menos desarrollado al nacer. La integración sensorial organiza la información visual, auditiva, táctil, vestibular y propioceptiva para producir respuestas adaptadas.
La interdependencia entre estas dimensiones explica la necesidad de propuestas globalizadas. Un juego de construcción, por ejemplo, moviliza coordinación manual, representación espacial, lenguaje, atención, creatividad y cooperación.
3.3. Factores que intervienen en el desarrollo
El desarrollo no depende exclusivamente de la herencia ni del ambiente. Se produce mediante una interacción constante entre factores endógenos y exógenos, cuya influencia puede variar a lo largo del tiempo.
- Factores endógenos: la herencia genética establece determinadas posibilidades y predisposiciones. El calendario madurativo regula la secuencia de cambios físicos y neurológicos que permite adquirir nuevas capacidades. También intervienen el estado de salud, la nutrición, el descanso y posibles alteraciones congénitas o perinatales.
- Factores exógenos: la familia proporciona las primeras relaciones, modelos y oportunidades de aprendizaje. La escuela amplía las experiencias y ofrece interacciones planificadas con adultos e iguales. El contexto social y cultural aporta valores, normas, lenguajes y expectativas. Las condiciones socioeconómicas también influyen en el acceso a recursos, cuidados y experiencias educativas.
Un mismo factor puede actuar como riesgo o como protección según su intensidad y la respuesta del entorno. La detección temprana, la estabilidad afectiva y una intervención coordinada pueden compensar dificultades y favorecer trayectorias de desarrollo positivas.
3.4. Etapas y momentos significativos
Las etapas evolutivas permiten ordenar los cambios más frecuentes, pero no deben convertirse en etiquetas rígidas. La observación considera el conjunto del desarrollo, el contexto y la evolución mantenida en el tiempo.
- Primer año de vida: al nacer aparecen reflejos como los de succión, búsqueda y prensión. Durante los primeros meses aumenta la atención hacia rostros y voces, surge la sonrisa social y progresa el sostén cefálico. Entre los seis y ocho meses suele consolidarse la sedestación y mejora la manipulación. Después aparecen desplazamientos diversos, pinza digital, gestos comunicativos y mayor comprensión verbal. Hacia los doce meses pueden iniciarse la marcha con apoyo y las primeras palabras. También son frecuentes la preferencia por las figuras de apego y la cautela ante personas desconocidas.
- De uno a tres años: se adquiere y perfecciona la marcha autónoma, seguida de la carrera, el salto y la subida de escalones. La motricidad fina permite construir torres, pasar páginas y realizar garabatos. El vocabulario aumenta y aparecen frases breves. Se inicia el juego simbólico y crece la capacidad para resolver problemas mediante la acción. La autoafirmación se expresa mediante el “yo”, el “mío” y el negativismo. Predomina inicialmente el juego paralelo.
- De tres a seis años: mejoran el equilibrio, la coordinación y el control manual necesarios para recortar, modelar o dibujar figuras reconocibles. El lenguaje se hace más estructurado y permite narrar, preguntar y negociar. El pensamiento continúa siendo intuitivo, aunque avanza la teoría de la mente. El juego sociodramático incorpora papeles y argumentos compartidos. Crecen la autonomía, la amistad, la cooperación y la capacidad para regular emociones con apoyo adulto.
El primer año requiere especial atención porque concentra cambios rápidos y establece las bases del apego, la comunicación y la autonomía motriz. Las rutinas de alimentación, higiene, descanso y acogida deben convertirse en momentos de interacción individualizada, anticipación verbal y seguridad afectiva.
3.5. El papel de los adultos
Las personas adultas actúan como figuras de cuidado, modelos y mediadores. Su respuesta debe ser sensible, estable y ajustada a las señales infantiles, sin anticipar capacidades para las que el niño todavía no está preparado.
- Familia: constituye el primer contexto de desarrollo y socialización. Satisface necesidades físicas y afectivas, transmite normas y ofrece modelos de relación. Mediante el juego, la conversación y las rutinas proporciona experiencias que favorecen la autonomía. La estabilidad, la disponibilidad emocional y unas expectativas ajustadas fortalecen la confianza y la autoestima.
- Maestros y maestras: diseñamos ambientes seguros, organizamos experiencias adecuadas al nivel evolutivo y acompañamos la exploración. Observamos los progresos, ajustamos la ayuda y mediamos en las relaciones entre iguales. También coordinamos la intervención del equipo docente y mantenemos una comunicación regular con las familias para compartir información y criterios educativos.
La colaboración familia-escuela resulta especialmente relevante durante el periodo de adaptación y ante cambios en el desarrollo. Una relación basada en la escucha permite comprender mejor la conducta infantil y ofrecer respuestas coherentes entre ambos contextos.
3.6. Aportaciones de la neurociencia educativa reciente
La neurociencia confirma la relación entre experiencia, afectividad y desarrollo cerebral. Sus aportaciones deben interpretarse junto con la psicología evolutiva y la pedagogía, evitando convertir los hallazgos neurológicos en recetas educativas.
- Interacción conversacional: Romeo et al. (2022) relacionan los intercambios comunicativos recíprocos con procesos cerebrales implicados en el lenguaje. No basta con exponer al niño a palabras; necesita turnos de conversación ajustados a sus respuestas.
- Funciones ejecutivas: Hoyniak et al. (2021) destacan la influencia del cuidado sensible y del andamiaje adulto sobre la atención, la memoria de trabajo y el control de la conducta durante la primera infancia.
- Adversidad y protección: Nelson et al. (2023) analizan los efectos de la adversidad temprana. Las relaciones estables, el apego seguro y los entornos enriquecidos pueden actuar como factores protectores frente al estrés prolongado.
Estas aportaciones respaldan decisiones concretas: conversar durante las rutinas, responder a las iniciativas infantiles, evitar la sobreestimulación y asegurar relaciones previsibles con los adultos de referencia.
3.7. Conexión con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
La promoción del desarrollo infantil se relaciona con dos objetivos de la Agenda 2030:
- ODS 3. Salud y bienestar: comprende el cuidado físico, la seguridad, la nutrición y el bienestar emocional desde los primeros años.
- ODS 4. Educación de calidad: defiende una atención y educación de la primera infancia inclusiva y equitativa que establezca bases adecuadas para los aprendizajes posteriores.
4. Aplicación didáctica
El conocimiento evolutivo modifica nuestras decisiones de programación, metodología, evaluación y atención a la diversidad. No aplicamos expectativas idénticas a todo el grupo, sino que ajustamos las ayudas a las capacidades emergentes y a la evolución observada.
4.1. Contextualización curricular
El carácter global del desarrollo exige relacionar las tres áreas del Decreto 196/2022: Crecimiento en Armonía, Descubrimiento y Exploración del Entorno y Comunicación y Representación de la Realidad. Las competencias específicas son comunes a los dos ciclos, mientras que los criterios de evaluación y los saberes básicos se concretan para cada uno.
Al programar, secuenciamos los aprendizajes conforme a la evolución motora, cognitiva, lingüística y socioafectiva. Los criterios de evaluación orientan la observación del progreso, pero no funcionan como listas cerradas de hitos. Los relacionamos con el punto de partida, las experiencias ofrecidas y el ritmo de cada niño.
En el primer ciclo, por ejemplo, una rutina de lavado de manos integra conocimiento corporal, anticipación de secuencias, comprensión verbal y autonomía. Ofrecemos ayuda física al principio, modelamos los pasos y retiramos el apoyo cuando aumenta el control. La decisión responde al paso progresivo desde la dependencia hacia la acción autónoma.
4.2. Orientaciones metodológicas
El carácter activo y plástico del desarrollo requiere experiencias basadas en el juego, la exploración y la interacción. Organizamos espacios accesibles, materiales polivalentes y tiempos suficientemente amplios. También combinamos actividad autónoma, pequeño grupo y encuentros colectivos, evitando que las propuestas excedan la capacidad de atención propia de cada edad.
El juego simbólico permite integrar lenguaje, pensamiento, motricidad y habilidades sociales. En la propuesta original “El mercado de mi barrio”, para cuatro o cinco años, organizamos un espacio de compraventa con alimentos, listas y monedas simuladas. El alumnado clasifica productos, adopta papeles, conversa, respeta turnos y representa mediante dibujos o escrituras emergentes.
La intervención adulta consiste en anticipar vocabulario, formular preguntas abiertas y mediar cuando aparecen conflictos. No dirigimos cada acción. Proporcionamos apoyos visuales, materiales manipulativos y papeles flexibles para facilitar la participación. El DUA 3.0, propuesto por CAST en 2024, orienta esta anticipación de barreras mediante opciones de acceso, participación y expresión.
4.3. Evaluación
La evaluación es global, continua y formativa, conforme al RD 95/2022 y al currículo murciano. Su finalidad es conocer las condiciones iniciales, el ritmo y las características de la evolución. Los criterios de evaluación constituyen los referentes para valorar el desarrollo de las competencias específicas.
Empleamos principalmente la observación directa y sistemática y el análisis de producciones y desempeños. Podemos recoger la información mediante registros anecdóticos, escalas de observación, diarios de aula y portfolios. Las entrevistas con las familias permiten contrastar comportamientos que pueden variar entre el hogar y la escuela.
Los indicadores describen conductas observables y se interpretan dentro de una secuencia. En el primer ciclo registramos si el niño busca consuelo en su figura de referencia y recupera después la exploración. A los tres años observamos si atribuye un significado representativo a los objetos durante el juego. Una conducta aislada nunca basta para establecer conclusiones sobre el desarrollo.
La información obtenida sirve para modificar la intervención. Si un material exige una coordinación manual todavía inmadura, cambiamos su tamaño o resistencia. Si la conversación colectiva supera la atención del grupo, reducimos su duración y reforzamos los intercambios en pequeño grupo.
4.4. Atención a la diversidad
La variabilidad forma parte del desarrollo ordinario. Por ello, diferenciamos entre ritmos individuales y señales persistentes que pueden requerir una valoración más detallada. El Decreto 359/2009 enmarca la respuesta educativa a la diversidad y la coordinación con los servicios de orientación.
Adoptamos primero ajustes organizativos y metodológicos: anticipación de rutinas, apoyos visuales, materiales accesibles, agrupamientos flexibles y mayor tiempo de respuesta. Estas decisiones se incorporan a la actividad cotidiana y se revisan según sus efectos. Cuando las dificultades persisten, el equipo docente coordina la respuesta con la familia y solicita el asesoramiento del EOEP correspondiente.
Por ejemplo, ante dificultades comunicativas mantenidas, registramos en qué situaciones aparecen y qué apoyos facilitan la interacción. Podemos emplear objetos, gestos o pictogramas para mejorar la comprensión y la expresión. El tutor o tutora participa en la detección y el seguimiento, pero la evaluación psicopedagógica corresponde a los profesionales de la orientación educativa.
La coordinación evita actuaciones fragmentadas. Compartimos observaciones con la familia, acordamos objetivos funcionales y revisamos las medidas con el equipo docente y los apoyos especializados de Pedagogía Terapéutica o Audición y Lenguaje, cuando intervengan. Así relacionamos la detección temprana con una respuesta educativa proporcionada y respetuosa.
5. Conclusiones
El desarrollo del niño y la niña hasta los seis años es global, continuo, plástico y condicionado por la interacción entre maduración y experiencia. Sus dimensiones motora, cognitiva, lingüística, sensorial y socioafectiva avanzan de forma relacionada. Los hitos del primer año, la adquisición posterior del lenguaje, el juego simbólico y la autonomía constituyen referencias para comprender este proceso, nunca exigencias uniformes.
Conocer estas características permite diseñar ambientes seguros, ajustar las expectativas y detectar tempranamente posibles necesidades. El papel de los adultos se concreta en vínculos estables, interacciones sensibles, oportunidades de exploración y una observación rigurosa. La colaboración entre escuela, familia, equipo docente y orientación favorece una respuesta coherente con el ritmo y las posibilidades de cada niño y niña.
6. Bibliografía y Webgrafía
Legislación
- Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
- Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
- Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil.
- Decreto n.º 196/2022, de 3 de noviembre, por el que se establece el currículo de la etapa de Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
- Decreto n.º 359/2009, de 30 de octubre, por el que se establece y regula la respuesta educativa a la diversidad del alumnado en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
Clásicos pedagógicos y psicológicos
- Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment. Basic Books.
- Montessori, M. (1949). The Absorbent Mind. Theosophical Publishing House.
- Piaget, J. (1952). The Origins of Intelligence in Children. International Universities Press.
- Vygotsky, L. S. (1978). Mind in Society: The Development of Higher Psychological Processes. Harvard University Press.
Obras contemporáneas y manuales
- Berk, L. E. (2013). Child Development. Pearson.
- Bueno, D. (2017). Neurociencia para educadores. Octaedro.
- CAST. (2024). Universal Design for Learning Guidelines 3.0.
- Palacios, J., Marchesi, A., y Coll, C. (Comps.). (2014). Desarrollo psicológico y educación, 1. Psicología evolutiva. Alianza Editorial.
- Shonkoff, J. P., y Phillips, D. A. (Eds.). (2000). From Neurons to Neighborhoods: The Science of Early Childhood Development. National Academy Press.
- Siegel, D. J., y Bryson, T. P. (2011). The Whole-Brain Child. Delacorte Press.
Estudios neurocientíficos recientes
- Hoyniak, C. P., et al. (2021). Early childhood executive functioning, caregiver behavior, and neural development. Current Opinion in Behavioral Sciences.
- Nelson, C. A., Furtado, A. L., Raby, K. L., y Bos, K. (2023). The neurobiology of early life adversity: State of the science and a new RDoC-informed model. Molecular Psychiatry.
- Romeo, R. R., et al. (2022). Socioeconomic Disparities in Child Language Experience Are Associated With White Matter Development. Developmental Cognitive Neuroscience.
Recursos digitales oficiales
- Center on the Developing Child at Harvard University.
- Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado.
- Portal de Educación de la Región de Murcia.
100
%
¿Listo para preparar tu plaza?
Ver planes